viernes, 4 de enero de 2013

pensando un poco...natalie tiene razon ....


Sé que trabajar con este cerebro cansado y rebelde es lo más profundo que viviré sobre esta tierra. No ya la alegría o el éxtasis que alguna vez siento, o los momentáneos relámpagos de iluminación, sino este quedarse en contacto con la banalidad de la vida cotidiana, estar metidos hasta el cuello y seguir escribiendo es lo que me abre el corazón de par en par, tan hondo hacia una nueva ternura y una nueva comprensión de mí misma; y a partir de ésta, una ardiente compasión hacia todo lo que me rodea. No sólo hacia la mesa y la Coca-Cola que tengo enfrente, la pajita de papel,  la amiga que escribe delante mío, sino también hacia el remolino de los recuerdos y las profundas nostalgias que turban nuestra mente, y hacia los sufrimientos por los que trabajosamente pasamos día tras día. Y me sale con naturalidad mientras muevo la pluma sobre la hoja y quiebro la costra dura y compacta de los pensamientos y de las limitaciones que yo sola me impongo. Por eso ser escritora es una experiencia muy profunda. Es la experiencia más profunda que conozco. Y pienso que si no es esto, entonces nada. Será mi modo de estar

En el mundo durante el resto de mi existencia. Tengo que recordarlo, siempre.

 

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